“Mi sueño de vivir una maratón en Bostón”

Omar Julián González, docente de la UNIAGUSTINIANA, narra su experiencia.

Aún sigo pensando que correr la maratón de Boston fue un sueño. Todas las calles estaban llenas de corredores con la chaqueta oficial y otros orgullosos vestían las ediciones pasadas. Solo se respiraba ambiente de maratón y la adrenalina invadía mi cuerpo, quería estar en Hopkinton lo antes posible. Sin perder tiempo dejé las maletas en el hotel y enseguida fui en búsqueda de la línea de llegada, sabía que estar ahí, ya era haber ganado, pero en mi mente estaba ser uno de los mejores colombianos, hacer un record personal de 2 horas 40 minutos, responder al trabajo y entrega de mi coach Will Vargas y mi equipo GoodWillRunners.

Fueron meses de arduo entrenamiento y dedicación, lograr sincronizar mi trabajo en las universidades y entrenamientos, fue uno de los grandes sacrificios.

El día iniciaba a las 3:30 a.m., y los fines de semana sobre las 5:00 a.m., ya estaba en pie. Jornadas de fortalecimiento, fartlek y fondos de mínimo una hora y media, donde se dejaba el alma y corazón. Los días en que no podía entrenar en la mañana, entrenaba en el gym de la UNIAGUSTINIANA.

Sin darme cuenta estaba en las canchas adecuadas para la espera e ingreso al corral, dos horas en la que los atletas realizaban todo lo que consideraban la parte final para responder a la carrera que nos trasnochó por varios meses. Faltando unos cuantos minutos llamaron para el ingreso y los bostonianos salimos rumbo a los grupos de salida. Nadie estaba corriendo, todo el mundo caminaba hasta su lugar, respetando los filtros y siguiendo las órdenes de los voluntarios. Llegó el momento de dejar mi equipo y sentía mil cosas, no olvidaré cada palabra y abrazo de mis compañeros, fue quizás uno de los momentos que recuerdo con más aprecio.

Ubicado ya en el corral 1-3 observaba los atletas de diferentes edades y nacionalidades. El himno inició y mi corazón estallaba de emoción, en mi mente estaba mí mamá, motor de mi vida y por quien dejo todo en cada una de mis carreras y entrenamientos. El disparo no se hizo esperar y a las 10:00 a.m., inicié a correr, fueron pocas las zancadas para pasar la salida, activé mi reloj y busqué mi ritmo medio. Fue imposible avanzar los cuatro primeros kilómetros, mi garmín marcaba 3:57 y máximo debía estar en 3 minutos 46 segundos, finalmente me regulé y logré un 3:49 que se mantuvo en mi pantalla hasta el kilómetro 28 donde se detuvo y se perdió el GPS.

DeportesDisfrutaba cada una de las subidas y los muchos distractores que estaban en el recorrido, fueron contados los tramos donde se estaba solo y no había un grito de apoyo. Hopkinton, Ashland, Framingham, Natick, Welleysley, Newton, Brookline siempre hubo animo de todas las familias y público presente, algunos gritaban ¡GO JULIAN! fueron inyecciones de adrenalina que nunca olvidaré. Llegaron las últimas millas y ya sentía el cansancio en mis piernas, tenía energía pero cada zancada era como un puño en los cuádriceps.

De un momento a otro Boston finalmente apareció, sabía que el tiempo que buscaba ya era difícil de lograr, pero durante toda la carrera pasé muchos atletas y estaba seguro de estar haciendo un buen trabajo. De repente un corredor colombiano iba unos cuantos metros adelante y pensé; es hora de dejar ¡TODO!, no sabía el ritmo de carrera pero aceleré hasta pasarlo y asegurarme que no me quitaría mi lugar.

DeportesFinalmente giré y encontré Boylston Street, alcé mis brazos y grité con emoción, el mundo se detuvo y la felicidad me invadía, no encuentro las palabras para describir todo lo que sentía y corría por mi mente. Tomé mi medalla y luego un corto momento para reflexionar y escuchar comentarios de una carrera muy difícil. Estaba satisfecho con mi tiempo, sin saber los resultados oficiales.

2:47:32 es mi record en la maratón más importante del mundo, segundo colombiano gracias a mi coach Will Vargas, mi equipo GoodWillRunners y la UNIAGUSTINIANA por brindarme siempre la oportunidad de participar en estos eventos deportivos que alimentan el alma y corazón. Ahora sigo aprendiendo y con el deseo de seguir corriendo para mejorar, se acercan carreras cortas pero no menos importantes donde dejaré todo hasta morir en ellas.

Omar Julián González, es docente del Programa Tecnología en Gastronomía, y contó su experiencia a la Coordinación de Deportes y Actividad Física.

Inicia sesión para enviar comentarios

Publicaciones

Boletín Informativo

Agenda Uniagustiniana