No solo los objetos están rep...

No solo los objetos están representados en nuestro cerebro cuando realizamos acciones cotidianas, también nuestro cuerpo

La ciencia cognitiva explica, generalmente, la manera en la que realizamos acciones cotidianas, comunes y corrientes; dichas acciones se explican, teóricamente, a través del concepto de representación. Así, es tradicional que el cognitivismo explique que las
representaciones son aquellos procesamientos de información que ocurren en nuestra cabeza sobre determinadas cosas. Es decir, la representación se deriva de aquellas estructuras cerebrales que procesan información sobre, por ejemplo, un objeto.

Pensemos en un vaso que está sobre el escritorio de nuestra oficina, de manera simultánea, una serie de procesos se dan dentro de nuestro sistema cognitivo y permiten que nuestrocuerpo, específicamente una de nuestras manos, agarre el vaso. Es decir, existen
estructuras cerebrales que nos permiten representar el vaso visualmente y ejecutar la acción de agarrarlo. No obstante, una de las principales inquietudes que se plantean alrededor de esta teoría es si las representaciones solamente abarcan los objetos que percibimos o si también existen representaciones de nuestro cuerpo al ejecutar determinadas acciones cotidianas, es decir, si al procesar información en nuestro cerebro sobre el vaso, también procesamos información sobre nuestro propio cuerpo, sobre la mano que ejecuta la acción de agarrarlo. Al respecto, la corriente filosófica de la fenomenología, que se ha caracterizado por criticar el concepto de la representación, propone que el cognitivismo ha caído en una intelectualización excesiva de cosas que son muy naturales y que, por lo tanto, dicho concepto no es funcional para explicar acciones cotidianas.

El profesor investigador Luis Alejandro Murillo Lara, PhD., aborda este debate en su más reciente publicación titulada “Is the body represented in everyday bodily activities?”. En su reflexión, el profesor Murillo recurre a académicos influyentes como el francés Merleau-Ponty (1945), a algunos de sus más destacados discípulos y al estadounidense Gallagher (2005), para reconstruir críticas alrededor de la noción de representación. Su principal teoría se basa en afirmar que para realizar acciones comunes y corrientes como agarrar un vaso, montar bicicleta o cruzar una calle, es necesario tener representaciones del cuerpo pues no procesar información representacional del cuerpo implicaría no poder actuar.
Para argumentar su teoría, el profesor Murillo postula, por un lado, que la fenomenología critica una versión muy limitada del concepto de la representación, en cambio, si se amplía esta noción se puede admitir que, en efecto, existen representaciones de acciones diarias y que el cuerpo se encuentra también representado; y, por otro, que el cognitivismo limita la noción de representación al objeto obviando que el cuerpo también está representado. Como aporte a esta discusión, nuestro investigador suma al debate el concepto de “affordance” desarrollado por el célebre psicólogo estadounidense de los años 70, James Gibson. A través de dicho concepto, Gibson plantea que el ambiente o el entorno pueden proporcionar posibilidades de acción.

Pensemos nuevamente en el vaso, sin concentrarnos en su diseño geométrico, sin la necesidad de realizar algún proceso mental, vemos o sabemos que podemos agarrarlo. Pensemos ahora en que vemos un vacío desde una montaña, no es necesario que realicemos
algún razonamiento de las consecuencias de caerse a ese vacío, simplemente, el hecho de verlo plantea inmediatamente las posibilidades de peligro o de dolor. Así pues, no solo vemos, o representamos en nuestra cabeza, determinadas cosas y sus propiedades, sino que también vemos posibilidades de acción, de lo que podemos hacer. Uno de los puntos de vista más interesantes de esta investigación es el planteamiento de que los fenomenólogos aciertan al postular que el concepto tradicional de representación no funciona muy bien en el contexto de las acciones cotidianas. Le da la razón a Gibson cuando postula que se debe explicar una acción en el ambiente de una forma más básica y no tan racionalizada. Sin embargo, critica que ni los fenomenólogos ni Gibson sugieran que la noción de representación pudiera ser ampliada para incluir las ideas que cada uno plantea. No obstante, esta ampliación de la noción involucraría criticar la teoría cognitivista.

Como conclusión, el aporte del profesor Murillo, a toda esta discusión, es que el cognitivismo necesita ampliar la noción de representación, por ejemplo, con la noción de “affordance” de Gibson y pensar que la estructura de una representación es parecida a la
estructura informacional que tiene una “affordance” en Gibson, con ello, tendríamos representaciones que nos proporcionan posibilidades de acción y que le hacen justicia, un poco, a las preocupaciones de estas dos tendencias, asimismo, permiten seguir teniendo
explicaciones en psicología cognitiva, neurosicología y neurociencia cognitiva, que utilicen el concepto, ya no tradicional, de representación.

El artículo completo fue publicado en julio de 2018, en la revista Phenomenology and the Cognitive Sciences, Vol. 17, No. 3, pp 591–604, cuartil 1 (Q1) de Scopus.

Acerca del autor:
El profesor Murillo Lara es Filósofo, Magíster y Doctor en Filosofía de la Universidad Nacional de Colombia (sede Bogotá). Sus líneas de investigación incluyen filosofía de la educación, filosofía analítica y filosofía de la mente. Actualmente, es el líder de investigaciones de la Facultad de Humanidades, Ciencias Sociales y Educación e investigador de la Vicerrectoría de Investigaciones de la Universitaria Agustiniana, Bogotá – Colombia. Correo electrónico: luis.murillol@uniagustiniana.edu.co

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