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Cada 22 de marzo recordamos la importancia de proteger este líquido esencial, pues a pesar de que todas las actividades que realizamos a diario dependen en gran medida del abastecimiento de agua, hoy una de cada tres personas en el mundo no tiene acceso a agua potable.

Se estima que antes del 2030, miles de millones de habitantes se quedarán sin acceso a servicios de agua potable, saneamiento e higiene en el hogar gestionados de manera segura.

En esta fecha la UNESCO, en nombre de ONU-Agua, presenta la última edición del Informe sobre el Desarrollo de los Recursos Hídricos en el Mundo, titulada “Aguas subterráneas: Hacer visible el recurso invisible”. Los autores hacen un llamado a los Estados para que se comprometan a desarrollar políticas adecuadas y eficaces de gestión y gobernanza de las aguas subterráneas con el fin de hacer frente a las crisis.

¿De qué se trata este informe? 

Según información de la UNESCO, las aguas subterráneas representan el 99 % del agua dulce líquida de la tierra; sin embargo, este recurso natural es mal comprendido y, en consecuencia, infravalorado, mal gestionado e incluso abusado. Por eso, su enorme potencial y la necesidad de gestionarlo de forma sostenible no pueden seguir siendo ignorados.

Las aguas subterráneas proporcionan actualmente la mitad del volumen de agua extraída para uso doméstico por la población mundial, incluyendo el agua potable para la gran mayoría de la población rural que no recibe el agua a través de sistemas de suministro públicos o privados, y alrededor del 25 % de toda el agua utilizada para el riego.

A nivel mundial, se prevé que el uso del agua crezca aproximadamente un 1 % al año durante los próximos 30 años, entonces nuestra dependencia general de las aguas subterráneas podría aumentar a medida que la disponibilidad de las aguas superficiales se vea cada vez más limitada debido al cambio climático.

¿Qué debemos hacer?

  • Recoger datos

La adquisición de datos e información, que suele ser responsabilidad de las agencias nacionales y locales de aguas subterráneas, podría ser complementada por el sector privado. En particular, las industrias del petróleo, el gas y la minería ya poseen una gran cantidad de datos, información y conocimientos sobre la composición de los dominios más profundos del subsuelo, incluidos los acuíferos. Como cuestión de responsabilidad social corporativa, se anima a las empresas privadas a compartir estos datos e información con los profesionales del sector público.

  • Reforzar la normativa medioambiental

La prevención de la contaminación de las aguas subterráneas requiere un uso adecuado del suelo y una normativa medioambiental apropiada, especialmente en las zonas de recarga de los acuíferos. Es necesario que los gobiernos asuman su papel de custodios del recurso, teniendo en cuenta los aspectos de bien común de las aguas subterráneas, para garantizar que el acceso a ellas -y los beneficios de las mismas- se distribuyan equitativamente y que el recurso siga estando disponible para las generaciones futuras.

  • Reforzar los recursos humanos, materiales y financieros

En muchos países, la falta generalizada de profesionales en materia de aguas subterráneas entre el personal de las instituciones y del gobierno local y nacional, así como la insuficiencia de mandatos, financiación y apoyo de los departamentos o agencias de aguas subterráneas, obstaculizan la gestión eficaz. Es crucial que los gobiernos se comprometan a crear, apoyar y mantener la capacidad institucional relacionada con ellas.

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