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Elon Musk lo ha logrado. Luego de convertirse en uno de las mayores accionistas de Twitter a comienzos de este mes, ahora llegó a un acuerdo para comprar toda la compañía por un valor de 44.000 millones de dólares.

La noticia podría ser una más en medio de las transacciones que a diario hacen multimillonarios como este, si no fuera porque el magnate es un tuitero consagrado con una audiencia que supera los 85 millones de seguidores. Desde esta tribuna Musk ha atacado a sus críticos, desafiado leyes bursátiles y calumniado a decenas de opositores; allí se burla de los cuerpos de las personas y promueve el uso de las criptomonedas casi como si fuera una religión para él.

Precisamente ese es el Twitter que le gusta a Musk, que en sus palabras sería con más “libertad de expresión” y “menos moderación”. Cualquiera lo podría entender como una buena noticia, pero no lo es, pues los expertos aseguran que dependiendo de cómo se ejecute esa moderación de contenido, esta puede resultar interviniendo en la formación de la opinión pública y poner en riesgo la propia democracia.


 ¿Quién es Elon Musk?

Ha sido denominado el hombre más rico del planeta y no es para menos, es el propietario de empresas como SpaceX, una compañía que pretende explorar el espacio con cohetes reutilizables; también le pertenece Tesla Inc, una empresa que fabrica vehículos eléctricos. 

Dentro de sus propiedades encontramos SolarCity, Hyperloop One, Open AI, Neuralink, The Boring Company y Musk Foundation. Twitter sería la primera perteneciente a los medios de comunicación.


¿Cuál es su interés entonces?

Las alarmas se encienden cuando se habla de la moderación del contenido, pues, si está en manos del multimillonario, los expertos sospechan que la red social podría convertirse en un lugar donde proliferen los discursos de odio y el contenido extremista con mayor facilidad, esto podría abrir espacios para la desinformación y discursos más polarizados en medio de campañas políticas a nivel mundial.

A esto se le suma la posibilidad de abrir el algoritmo, una promesa que Musk ha hecho y que incluye volverlo más transparente con código abierto, algo que, aunque permitiría conocer su funcionamiento de manera efectiva, también podría significar que cualquier persona tenga acceso a las reglas del juego y eso es abrir la posibilidad de poner a jugar a agentes responsables e irresponsables, muchas veces con agendas ocultas.

Esto sin contar con otra de las banderas del magnate que incluye la verificación de los perfiles en busca de luchar contra los bots; en ese sentido, Musk propone solicitar más documentos y datos a los usuarios y allí la seguridad de la información queda en entredicho.

En la actualidad Twitter sobrevive en parte gracias a la pauta, con la nueva administración se pretende una mayor monetización del contenido, el dueño de Tesla está interesado en las suscripciones en donde los usuarios puedan decidir si prefieren que sus datos no se utilicen para monetizarlos y si están dispuestos a pagar por eso.

Con un panorama tan particular, es imposible predecir el futuro y más en un mundo como el de las comunicaciones que es incierto, lo que para muchos sí es una realidad, es que con la compra de Elon Musk el primero que regresará a utilizar Twitter será el expresidente Donald Trump.