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Uniagustiniana encuentra sus raíces en La Candelaria
55 docentes y administrativos participaron en una jornada de identidad, bienestar espiritual y encuentro con el legado de la Orden de Agustinos Recoletos.
Hay lugares que permiten conocer una historia y otros que ayudan a comprender de dónde viene una comunidad. Para la Uniagustiniana, uno de ellos es el Monasterio de Nuestra Señora de la Candelaria, ubicado en Ráquira, Boyacá, un espacio de especial importancia para la Orden de Agustinos Recoletos (OAR) y para la identidad espiritual de la institución.
Con el propósito de acercar a docentes y administrativos a este lugar y fortalecer su sentido de pertenencia, la ESUNA, con el apoyo de Rectoría y Gestión Humana, realizó una jornada de encuentro en la que participaron 55 integrantes de diferentes áreas y facultades de la Universidad.
La iniciativa también incorporó un componente solidario. Como parte de la convocatoria, los participantes realizaron un aporte simbólico y tuvieron la posibilidad de contribuir con alimentos no perecederos o elementos de aseo destinados a personas afectadas por el terremoto ocurrido en Colombia.
Un recorrido para conocer nuestras raíces
La jornada comenzó a las 5:00 a. m. en el Campus Tagaste, con una oración ofrecida por el rector, Fray Julián Hincapié, antes de emprender el recorrido hacia Boyacá.
Durante el trayecto, el grupo realizó una parada en Chiquinquirá, donde visitó la Iglesia de la Renovación, el Pozo de la Virgen y la Basílica de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, además de compartir un desayuno típico de la región.
El destino principal fue el Monasterio del Desierto de la Candelaria, fundado en 1604 por Fray Mateo Delgado y reconocido como un lugar fundamental para la historia de la recolección agustiniana en América Latina.
Allí, docentes y administrativos participaron en una Eucaristía presidida por Fray Julián Hincapié y Fray César Rincón, director de ESUNA, y posteriormente realizaron un recorrido por los espacios históricos del monasterio.
El grupo visitó el museo, conoció objetos de valor espiritual y cultural y participó en una carrera de observación que permitió aprender, compartir e indagar sobre la historia y la vida de los frailes recoletos que actualmente habitan este lugar. El recorrido también incluyó la Cueva del Ermitaño y la Posada San Agustín.
Bienestar que también se vive fuera del campus
La experiencia fue concebida como un espacio para fortalecer el sentido de pertenencia, ampliar el conocimiento sobre San Agustín y la Orden de Agustinos Recoletos y generar un encuentro con las raíces espirituales de la institución.
Desde Gestión Humana, la jornada se articuló además con el componente de bienestar espiritual, uno de los ejes contemplados en el plan de bienestar de la Universidad.
Después del recorrido por el monasterio, los participantes compartieron un almuerzo comunitario y continuaron la jornada en Villa de Leyva, donde caminaron por sus calles, conocieron parte de su oferta cultural y artesanal y disfrutaron de la gastronomía local antes de emprender el regreso a Bogotá.
Más que una visita, el recorrido se convirtió en una oportunidad para compartir, reconocer las raíces de la comunidad y generar nuevos espacios de encuentro entre quienes hacen parte de la Uniagustiniana.
La experiencia también dejó una invitación a mirar hacia el interior y reconocer que la identidad de una comunidad se construye a partir de su historia, sus encuentros y los caminos que sus integrantes recorren juntos.
Como recuerda San Agustín:
“No salgas fuera de ti; vuelve a ti mismo. En el hombre interior
habita la verdad.”
Una reflexión que acompañó esta experiencia y que invita a reconocer que, en medio de los caminos que recorremos, también existen oportunidades para reencontrarnos, agradecer y descubrir nuevas formas de vivir nuestra identidad como comunidad agustiniana.




Redactado por:
ESUNA – Espiritualidad Uniagustiniana